Presenta el dilema entre aferrarse a las riquezas o seguir a Cristo, mostrando que la vida eterna requiere entrega total y un corazón dispuesto a renunciar por amor al Maestro.
Duración
04:59
Tonalidad
D Mayor
Dificultad Vocal
Formato Vocal
Coro + Solista Varonil
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Coro UMCH
Mervin Mejía
Ismir Muñoz
Miguel Martínez
Juan R. Salazar L.
Miguel Martínez
Era un gobernante respetado,
tenía un puesto de responsabilidad,
tenía grandes posesiones, del mundo los honores,
casi todo lo que hoy se puede desear.
Vio el amor de Cristo hacia a los niños,
su corazón ardía por el Salvador,
ser su discípulo deseaba, y al ver que se acercaba
hacia él corrió e hincado le preguntó:
Maestro bueno, ¿Qué puedo hacer para obtener la vida eterna?
Tenía muy en alta estima su justicia, pero sabía que de algo carecía.
¿por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno solamente el Dios del cielo.
Jesús deseaba que expresara su sentir, ¿se daba cuenta Dios mismo estaba ahí?
Los mandamientos tú conoces,
No adulteres, no mates, no robes.
No digas falso testimonio, no defraudes,
Honra a tu padre y a tu madre.
Maestro todo lo he guardado,
desde que era tan solo un muchacho.
Jesús le amó profundamente, y mirando
su rostro y corazón le respondió:
Una cosa te falta, ve y vende todo lo que tienes
y dáselo a los pobres,
y tesoros tendrás en el cielo; y ven,
sígueme, tomando tu cruz.
Mientras meditaba en sus opciones,
el Salvador velaba con gran interés,
pues anhelaba transformarle, la vida eterna darle,
ponerlo a su servicio a favor del bien.
Anhelaba el reino de los cielos,
y conocía lo que ya debía hacer,
más rechazó las condiciones, eligió sus posesiones
y triste para siempre el joven rico se fue.
Si hoy preguntas, ¿Qué puedo hacer para obtener la vida eterna?
sigue al Maestro, no lo dudes, date prisa y él sacará de ti la más linda sonrisa.
Millones hoy rechazan lo más valioso por quedarse con migajas,
no quieren entregarle nunca a Dios el “yo”, se olvidan que por sus pecados, Jesús murió.
Los mandamientos tú conoces,
No adulteres, no mates, no robes.
No digas falso testimonio, no defraudes,
Honra a tu padre y a tu madre.
Maestro todo lo he guardado,
desde que era tan solo un muchacho.
Jesús te ama tiernamente, y mirando
tu rostro y corazón te dice hoy:
Una cosa te falta, ve y vende todo lo que tienes
y dáselo a los pobres,
y tesoros tendrás en el cielo; y ven,
sígueme, tomando tu cruz.
Una cosa te falta, ve y vende todo lo que tienes
y dáselo a los pobres,
y tesoros tendrás en el cielo; y ven,
sígueme, tomando tu cruz.
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