Relata el llamado de los primeros discípulos que, al escuchar y seguir a Jesús de Nazaret, descubren en Él al Cordero de Dios y anuncian con gozo haber hallado al Mesías prometido.
Duración
04:07
Tonalidad
C Mayor
Dificultad Vocal
Formato Vocal
Coro + Dúo Varonil
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Coro UMCH
Ricardo Cruz
Emmanuel Avendaño
Ismir Muñoz
Miguel Martínez
Juan R. Salazar L.
Miguel Martínez
Con la humilde vestimenta de los pobres,
con un rostro demacrado, sin mágico esplendor,
se encontraba el señalado, entre los hombres.
¿Era Él nuestro Mesías, el Cordero de Dios?
En sus ojos vimos nuestras esperanzas,
su semblante declaraba humildad y tierno amor;
y al seguirle, procurando hallar respuestas,
Él, volviéndose a nosotros, preguntó:
—¿Qué buscáis?
Respondimos: ¿Dónde moras?
—Venid y ved.
Y entonces fuimos sin demora.
Hoy podemos decir: Hemos hallado al Mesías,
pues oímos su voz y llenó nuestro ser de alegría.
Sus palabras me hicieron creer,
hoy su gloria comienzo a entender.
El Cordero de Dios es Jesús de Nazaret.
Fue Simón hacia Jesús con gran euforia,
y los ojos del Maestro se posaron sobre él;
y, leyendo su carácter y su historia,
dijo: "Hijo de Jonás, tu nombre Pedro ahora es".
Al siguiente día, el Cristo halló a Felipe,
a quien "Sígueme", le dijo: e inmediatamente obedeció,
quien llamó a un Natanael aún vacilante,
que al venir y ver respuestas encontró.
—¿Qué buscáis?
Respondimos: ¿Dónde moras?
—Venid y ved.
Y entonces fuimos sin demora.
Hoy podemos decir: Hemos hallado al Mesías,
pues oímos su voz y llenó nuestro ser de alegría;
te invitamos a venir y ver,
al Cordero de Dios conocer,
a que sigas por fe a Jesús de Nazaret.
Te invitamos a venir y ver,
al Cordero de Dios conocer,
a que entregues tu vida a Jesús de Nazaret.
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